14
may


 

Participar en un vuelo de gravedad cero, convivir con militares en la Academia General del Aire y compartir experiencia con astronautas españoles parece algo reservado para unos pocos. Sin embargo, gracias al programa “Astronauta por un día”, un grupo de jóvenes estudiantes pudo acercarse al mundo de la exploración espacial y vivir en primera persona cómo se entrena alguien que sueña con llegar al espacio.

 

En esta entrevista, Luis Rivas, uno de los afortunados que participó en este programa y alumno de 1º de Bachillerato del Liceo La Paz, cuenta cómo descubrió el proyecto, en qué consistieron las pruebas de selección y qué sintió durante el vuelo parabólico.

 

¿Cómo te enteraste de “Astronauta por un día”?
Estaba en clase y mi tutora y coordinadora de STEMbach, Pilar Domínguez, me llamó para contarme que había un proyecto relacionado con la Agencia Espacial Española. Yo ni siquiera sabía muy bien de qué se trataba, pero le dije que sí al momento. Después me enviaron toda la información y fui rellenando los datos que nos pedían.

 

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te propusieron participar?
Dije que sí inmediatamente. Me imaginaba algo parecido a una “NASA española” y pensaba que nos enseñarían cómo entrenan los astronautas y todo el equipo relacionado con el espacio. Luego la experiencia fue distinta a lo que esperaba, pero estuvo muy bien.

 

¿Siempre te ha interesado el espacio?
Sí, sobre todo en los últimos años. Empecé a interesarme mucho por la Física después de ver Interestelar. A partir de ahí me llamó mucho la atención la física cuántica y la astrofísica, y claro, dentro de la astrofísica entra todo el tema del espacio.

 

¿Qué preparación tuvisteis que hacer para participar?
Primero había que rellenar un formulario, presentar la nota media del curso anterior, y enviar un vídeo de unos 45 segundos explicando quién eras, por qué te interesaba el espacio y por qué querías participar.

 

¿En qué consistió la experiencia?
La experiencia consistía en hacer un vuelo parabólico para experimentar la gravedad cero y también pasar unos días en la Academia General del Aire y del Espacio, en San Javier (Murcia), conviviendo con militares y aprendiendo sobre aviación y espacio.

Hicieron una primera selección según las notas y, después, otra según los vídeos. Finalmente seleccionaron a 40 personas: 30 participantes y 10 reservas. Todos fuimos un mes antes a Madrid, al CIMA, para hacernos un reconocimiento médico.

 

¿En qué consistió ese reconocimiento médico?
Fue bastante sencillo. Nos hicieron un electrocardiograma y rellenamos un cuestionario sobre mareos, operaciones o cualquier problema que pudiera impedir el vuelo. También preguntaban por la vista y posibles operaciones.

 

Durante la estancia en San Javier, ¿qué fue lo que más te impresionó?
Me sorprendió que la vida militar no es tan estricta como solemos imaginar. Evidentemente hay normas, horarios y mucho respeto, pero todos eran muy cercanos y amables. Incluso conocimos a uno de los máximos responsables del Ejército del Aire en España y fue muy accesible y simpático.

 

¿Cuántos participasteis en la experiencia?
Éramos 30 estudiantes: 25 de Bachillerato y 5 universitarios. Además, estaban los 10 participantes de reserva que también fueron al reconocimiento médico.

 

¿Cómo fue el vuelo parabólico?
Fue increíble. El avión estaba completamente adaptado, sin asientos y con colchonetas por todas partes para evitar golpes. Volamos junto a la ministra de Ciencia y con los astronautas españoles Sara García y Pablo Álvarez. El avión subía describiendo una parábola y, en la parte más alta, se simulaba gravedad cero. También experimentamos la gravedad de Marte y la de la Luna.

Hicimos experimentos muy curiosos: ver cómo se comporta el agua en gravedad cero, observar objetos girando o simplemente intentar movernos. También podíamos dar volteretas y desplazarnos flotando.

En total hicimos 16 parábolas. Entre cada una había momentos de hipergravedad, en los que sentías aproximadamente el doble de tu peso.

 

¿Cómo se siente físicamente un cambio así de gravedad?
Yo terminé vomitando al final del vuelo, aunque no fue demasiado. Aun así, la sensación es muy curiosa. En gravedad cero notas una relajación increíble porque el corazón no tiene que hacer tanta fuerza para bombear sangre.

Lo más complicado era no marearse. Algunas personas tuvieron que apartarse porque no podían continuar.

 

¿Qué era lo más difícil dentro del avión?
¡Quedarte quieto! En cuanto te impulsabas un poco, salías disparado. Además, el espacio estaba dividido por zonas y era fácil acabar chocando con otras personas.

¿Pudisteis hablar con los astronautas?
Sí, nos dieron varias charlas. Sara y Pablo nos contaron cómo ha sido su proceso de preparación. Han tenido entrenamientos en condiciones extremas, cambiando constantemente de roles y trabajando fuera de su especialidad. También nos explicaron que el traje de astronauta pesa muchísimo y que la preparación es muy exigente, pero que toda la experiencia merece la pena.

 

¿Qué quieres estudiar cuando termines Bachillerato?
Ahora mismo quiero estudiar Física o algo relacionado con las Matemáticas. Después me gustaría especializarme en física cuántica o en astrofísica. Me encantaría trabajar en el mundo científico y, si no, dedicarme a la enseñanza como profesor universitario o de Bachillerato.

 

¿Te planteas llegar a ser astronauta?
No lo descartaría. Tiene que ser impresionante ir al espacio o estar en la Estación Espacial Internacional. Además, nos dijeron que cuando ves la Tierra desde fuera, los problemas parecen muchísimo más pequeños. Aun así, creo que soy más teórico que práctico.

 

¿La experiencia te cambió en algo?
Sí. Me di cuenta de que hay mucha gente de mi edad interesada en la Física y en estos temas. En mi entorno no conozco a demasiadas personas así, pero allí todos compartían esa pasión. Conocí gente increíble, incluso algunos que ya estudiaban física cuántica y hablaban de computación cuántica o relatividad. Me ayudó mucho a abrir horizontes y a sentir que no soy el único con esos intereses.

 

¿Qué le dirías a otros estudiantes que tengan esta oportunidad en el futuro?
Que participen aunque no les interese especialmente el espacio. Vivir la gravedad cero es algo único y muy difícil de experimentar normalmente. Y para quienes ya tienen interés por la ciencia o la Física, todavía más.

 

¿Qué consejo darías a alguien que todavía no sabe qué quiere estudiar?
Lo primero es ir descartando lo que no te gusta. Yo tenía claro que no quería dedicarme al ámbito sanitario y eso ya me ayudó a orientarme hacia la rama tecnológica. Y luego, tener paciencia. Yo tampoco tenía claro qué quería hacer hasta hace relativamente poco. Empecé a descubrirlo leyendo sobre Física y viendo películas como Interestelar. A veces simplemente hay que esperar a encontrar algo que realmente te apasione.

 

Para terminar, ¿quieres añadir algo más?
Que ha sido una experiencia inolvidable. Se la recomendaría a cualquiera porque, además de todo lo que aprendes, conoces a muchísima gente increíble.

 

0 No comments

Comments are closed.